No me había dado el tiempo de escribir sobre una plática que tuve el martes con Natalia. ¿Quién es Natalia? Quien estudie en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, seguro habrá visto a un chico transexual que va en tercer semestre de Ciencias de la Comunicación; pues ella es Natalia.
La verdad nunca pensé hablarle, de hecho la plática se dio de una forma muy extraña. Yo no estaba en una de sus pláticas (era mi amiga Paty D'Arcy quien lo hacía), cuando escuché que la cosa se ponía más y más buena, así que decidí integrarme para, digamos, entrevistarla.
Siempre había pensado en lo difícil que habría sido para ella el aceptarse como mujer en el cuerpo de un hombre, pero nunca llegué a pensar en cuál habría sido la actitud que sus padres tomaron al enterarse de esta realidad.
Para empezar Natalia tiene dos hermanos, un hombre (el mayor), una hermana (la de en medio) y por último ella. Para su madre el verla como mujer fue muy complicado, pero poco a poco la va aceptando; pero con su padre es otra historia. En una sociedad tan machista, uno de los peores "castigos" que se le puede dar a un hombre es el tener un hijo gay, o peor aun, un hijo o hija transexual.
Pareciera que nuestra sociedad tan "avanzada" no lo es tanto. Natalia ha pasado por muy malos momentos en su relación de familia, y todo debido a la opinión que se tiene de este sector de la población, que nos guste o no, es parte de nuestro entorno y son iguales a nosotros.
Como ya dije, nunca pensé que llegaría un día en el que cruzaría palabra con Natalia, pero sucedió y no me arrepiento. Fue muy interesante el conocer su opinión sobre la discriminación a su grupo, su sentir frente a los rechazos de su propia familia y sobre todo entender su deseo de cambiarse de sexo, que quizá nos resulte difícil entender, pero es una realidad; y para Natalia una realidad.

Bien, Pablo. Qué bueno que te desligues un poco de tus juicios a priori para ver algo que , raro es, no hubieses visto antes: la realidad que va más allá de lo inmediato en Natalia.
ResponderEliminarSólo cuida un poco las formas al escribir al respecto, recuerda que en las palabras está implícita una intención, por eso tu texto no me acabó de sonar sincero. Al decir que hablaste con ella, el decir "no me arrepiento" conlleva un sentimiento de superioridad de parte tuya ( pues, ¿de qué habrías de arrepentirte?) o mejor dicho, cierto desdén. Es como cuando quienes supuestamente defienden la homosexualidad dicen cosas del tipo "los gays también son personas" ( al hacer esa afirmación hacen una separación en la que tienen la "bondad" de considerarlos sus iguales, aunque sigan distinguiendo).
Habría que dejar de ver a esa gente desde esa lupa de observador antropológico en la que a veces nos situamos, o ser más honestos en nuestro trato con ellos .
Un gusto descubrir su blog, señor JP. :)
chale...yo espero que en un futuro las personas puedan vivir su vida solo una vez y no se tenga que vivir la vida "correcta" y despúes la deseada
ResponderEliminarpero algo que no me gusta de las personas homosexuales, es que muchas veces son demasiado sectarios, y antes de ser "luis,ana, julio, maría" son homosexuales, cuando a mi por lo menos no me interesa su preferencia sexual...sino lo que son como personas...
Pues yo ya salí de FCPyS y no tuve el gusto de conocer a Natalia.
ResponderEliminarQué bien que tenga los webos de enfrentarse socialmente a los prejuicios y la discriminación.
Yo tengo fe en mi propia máxima que dice: En tanto tengamos el valor de aceptarnos, de romper con preconcepciones caducas y seamos honestos con aquellos a los que valoramos, éstos se verán forzados a romper con sus propios prejuicios.
Es decir, no es lo mismo expresar de forma burlona: "Mi vecino es puto-maricón", a decir: "Mi hijo, hermano, nieto, sobrino es puto-maricón". ¿Verdad? Cuándo a uno le puede algo, se lo piensa dos veces para agredir a otra persona con lo mismo.