El martes, cuando platicaba con Pancho, un amigo de la facultad, recordé que dentro de la olvidada caja de cereal que está sobre la alacena vive, en realidad, vivía una criatura, si bien imaginaria, muy extraña.
Llegué corriendo a mi casa para conocer el estado de el monstruo. Caminé a la cocina y abrí la caja. Encontré sólo su cadáver y una nota que decía:
Maldito... me olvidaste; ni siquiera se te ocurrió alimentarme.
¡Moriras! Bueno no, pero sí tendrás remordimiento.
Seré tu peor recuerdo...
Yo tiré la caja, luego me puse a pensar en lo que representó ese ser imaginario para mi y... no representó nada, así que decidí olvidarme de él y escribir, aunque estoy escribiendo de él.
Hoy llegué a la conclusión de que debo olvidarlo un poco y que en el momento en el que piense en su muerte tendré que escribir.
¡Ay! está bien, lo recordaré más seguido.

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